Un cuervo grazna
yendo de rama en rama.
Palomas blancas.
La misma senda
recorre el caminante
sin darse cuenta.
Porque la ve distinta, aunque en el fondo de su alma sepa que es la misma senda que ha pateado, perdón, mil veces. Por la acuciante necesidad anímica de sentirla nueva, el caminante, para sentirse él mismo nuevo, aunque sea el mismo. Es el caminante que ve siempre distintas las mismas cosas que ve, el que busca tesoros para sus ojos en los mismos escombros donde crece , ay, la belladona.
En la escarcela
hojarascas de sueños
y luna llena.
Como relojes
en el verde del campo
los girasoles.
Conchas abiertas.
En tu cuello de cisne
collar de perlas.
Cronos
Amigo, orlandosantana:
Un cuervo grazna
yendo de rama en rama.
Palomas blancas.
Este sí que digo que es un haiku redondo. Tiene contraste, como bien dice Enrique, y uno puede pensar en que estarán haciendo esas palomas para poner al cuervo en plan "Barón rampante"
Y también, aunque sobran las explicaciones
La misma senda
recorre el caminante
sin darse cuenta.
Es abierto y muy, muy, sugerente. Lo dicho: creo que está de más tus indicaciones. Se basta a sí mismo; es autosuficiente.
El lector es quien debe conjeturar, el haijin, solo "pincelar" el cuadro.
Saludos
Barlo
Un cuervo grazna
yendo de rama en rama.
Palomas blancas.
Este sí que digo que es un haiku redondo. Tiene contraste, como bien dice Enrique, y uno puede pensar en que estarán haciendo esas palomas para poner al cuervo en plan "Barón rampante"
Y también, aunque sobran las explicaciones
La misma senda
recorre el caminante
sin darse cuenta.
Es abierto y muy, muy, sugerente. Lo dicho: creo que está de más tus indicaciones. Se basta a sí mismo; es autosuficiente.
El lector es quien debe conjeturar, el haijin, solo "pincelar" el cuadro.
Saludos
Barlo


