Oct-2011. 1º artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Colaboraciones del profesor Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, profesor jubilado de Filología Hispánica de la Universidad de Sevilla, autor del famoso libro "El haiku japonés" (Ed. Hiperión).

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Oct-2011. 1º artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensaje por grego »

TAMBIÉN DUERME HOMERO (I),
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texto original de los haikus de Bashoo

El título de este artículo responde –como es fácil suponer- al dicho latino “Aliquando etiam dormitat Homerus” ‘Alguna vez también duerme Homero’. Quiere decir que alguien dotado de gran maestría en su arte –como Homero en poesía- también alguna vez incurre en algún “lapsus” o descuido al ejercer su habilidad.

Respecto al haiku, el poeta más venerado es indiscutiblemente el japonés Matsuo Bashoo. Así que le podemos aplicar el citado dicho, tras comprobar que se realiza en él.

No me refiero ahora a la crítica que le hizo en el siglo XIX su colega en el quehacer del haiku Masaoka Shiki, arguyendo que al menos cuatro quintas partes de la producción de Bashoo eran malas (salvando así sólo una escasa quinta parte). El tiempo se ha encargado de relativizar la acerba crítica de Shiki, y de restablecer a Bashoo como supremo maestro.

Sin embargo, en haikus muy famosos y frecuentemente citados de Bashoo se advierten irregularidades de forma.

Citaré dos, en sendos artículos. Empezaré en esta ocasión por el haiku de muerte de Bashoo :

Tabi ni yande / yume wa kareno (w)o / kakemeguru (1)

Enfermo en ruta, / mis sueños merodean / por yermos páramos.

He procurado traducirlo conservando en español la pauta canónica del haiku -5/7/5 sílabas-.

El hecho es que en el primer verso del poema original japonés, la medida que resulta del cómputo métrico es de 6/7/5 sílabas, apareciendo la irregularidad –por una sílaba de más- en ese primer verso. La medición en este caso ha de hacerse según la prosodia japonesa, donde –por ejemplo- no hay diptongos ni sinalefas, y una “-n” implosiva (final de sílaba o de palabra para nosotros) se constituye en una sílaba independiente. Técnicamente dicho, los japoneses consideran esa “-n” no como una consonante, sino como una sonante, afín a las vocales; y por tanto, como posible centro silábico.

Según eso, las sílabas en cuestión serían: ta-bi-ni-ya-n-de (6 sílabas en total).

Gramaticalmente, ese “yande” pertenece al verbo “yamu” ‘enfermar’, siendo su forma conectiva (parecida a nuestro gerundio) “yande” -‘enfermando’ o ‘habiendo enfermado’-, la cual procede de una antigua forma clásica “yamite”; y de ésta, por facilidad en la pronunciación, se ha generado con el tiempo la actual forma “yande”. Sin duda se ha dado aquí un proceso paralelo al que se ha producido en nuestra lengua con la palabra “conde”: del latín CÓMITE(M) se ha generado “conde”, al relajarse la vocal átona “i“ (breve):

Lat. CÓMITE(M) – cóm(i)te – comte – conde

Paralelamente: YAMITE – yam(i)te - yamte – yande

Para nuestro oído no hay problema en asociar esa “-n” implosiva con la sílaba precedente. No así para los japoneses, que dan a esa “-n” el rango de “sonante”. Así pues, Bashoo compuso un primer verso de haiku con seis sílabas.

Pero ciertos tratadistas japoneses que comentan o citan los haikus de Bashoo, como los profesores Óseko y Tsujimura, y la autorizada edición de Iwanami del “corpus” de Bashoo, pasan por alto el tema de la mencionada irregularidad métrica, lo cual quiere decir que no tiene mayor importancia. Tal vez el mismo Bashoo, gravemente enfermo, tampoco reparó en esa infracción del canon métrico.


Comentario

En mi investigación doctoral traduje el referido haiku así:

Habiendo enfermado en el camino, / mis sueños / merodean por páramos yermos.

Pretendí entonces ser lo más fiel posible a la letra del original, sin considerar la forma poética. De hecho, en esta versión mía, el primer verso y el tercero se exceden en longitud, mientras que el segundo es excesivamente corto. Por lo demás, los páramos suelen ser yermos, y consecuentemente es mejor usar el adjetivo “yermos” como epíteto o calificativo propio, antepuesto al nombre “páramos”, y no pospuesto. Todo ello he procurado enmendarlo en la versión que he presentado al comienzo del artículo.

El poema combina el tema del viaje/camino con la idea de un destino misterioso, ese vacío que puede ser a su vez la plenitud en el budismo Zen: “yermos páramos”. El mismo Bashoo se había autodefinido en otro haiku como “caminante”, resumiendo así su misión de monje viajero:

Tabibito to / waga-na yobarén / hatsu-shigure (2)

“El caminante” / van a llamarme a mí: / primer chubasco.” (Trad.: Antonio Cabezas)

El destino inmediato de tal “caminante” había sido en realidad, y en cada etapa de su ruta, la próxima aldea o pueblo, donde se encontraría con gente del campo: ese sencillo auditorio para su predicación y sus rondas de haiku. Pero ahora el último destino para nuestro maestro Bashoo, enfermo ya en pleno peregrinaje, era el vacío/plenitud del más allá, en el abrazo de Buda.

Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala. Universidad de Sevilla.
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nuviosevlo
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Re: 1er. artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala

Mensaje por nuviosevlo »

Muchas gracias, profesor, por este artículo que, una vez más nos despierta interés por conocer mejor la esencia del haiku.
Un afectuoso saludo
Mariar

Gracias a ti también, Grego, que siempre estás tratando de ayudarnos en nuestros conocimientos.
Un abrazo
Mariar
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