escribo desde Colombia, segura que aprenderé muchísimo de cada uno de ustedes. Me gustan los haikus porque siento que son medicina infalible para el espíritu, que limpian con la simplicidad y dulzura de la contemplación, en la que la conjunra resulta ser cada una de las sílabas que se ordenan en el corazón del haijin. Soy madre de dos niñas y un bebé a los que les fascina que les lean cuentos y les canten, por lo que me entreno cotidianamente en el compartir de la palabra. Espero ser buena compañía para ustedes también.
Gracias por decidir encontrarse en este camino y permitir a otros que se les unan.
IsaV.



