Cómo conocí al Viejo Libo o cómo llegó a mis manos el libro de César Bianchi que se titula: Los haiku del Viejo Libo.
Fue unos del los días 19 o 20 o 21 de octubre de 2006, en que asistí al
IV ENCUENTRO INTERNACIONAL DE HAIKU que se celebró en el Teatro del Viejo Concejo de San Isidro, Buenos Aires. Evento cultural que era organizado por el Instituto Tozai “Oriente y Occidente”, para cumplir la tarea de jurado que me solicitara la directora y haijin,
María del Mar Ordóñez Castro (Maitia) del portal
www.no-michi.com . Con esa invitación llegué a Bs. As. en representación del portal que hoy conduce
La Campaña: Cambio Climático. Que consiste en invitar a los haijines a crear un haiku para proteger la naturaleza de la anti-naturaleza.
Aterricé un día antes del Evento internacional de haiku en Bs. As. y lo hice como poeta. O sea, me presenté a recitar junto a los poetas argentinos
Mariela Puzzo y
Daniel Tevini, invitado por LA PALABRA EN MOVIMIENTO que coordina
Liliana Lapadula en la Librería Hernández, Avda. Corrientes 1311, un Miércoles 18 de Octubre de 2006 a las 19.00 Hrs. Dije que conocí Argentina como poeta, pero debí decir como “Poeta maratonista”, pues había tocado aeropuerto a la 18 horas.
Con lo anterior recordado, ustedes se enteraron que antes de conocer a Viejo Libo, seudónimo del amigo haijin Cesar Bianchi, conocí la influencia cultural de la calle Corrientes y el feísimo monumental del fálico Obelisco, que los taxistas de Buenos Aires, porfían en indicar a los turistas antes de protestar por la economía argentina que castiga las calles, el estómago y la vestimenta de los transeúntes del “país de Martín Fierro”.
En el encuentro de San Isidro me encontré con César, haijin difícil de esquivar por la belleza de sus haiku, su físico quijotesco y ojos rebeldes de político culto. En un descanso luego de interesantes conferencias en la que destaco la del profesor
Rolando L. Paciente (Publicada en
www.no-michi.com ), salimos a compartir uno de esos riquísimos café heredados por la inmigración italiana e intercambiamos libros.
Leí el titulo que me autografió “fraternelment” el autor de Los Haiku del Viejo Libo y mi computadora interior recordó que conocía a ese haijin (Viejo Libo), en un portal de poesía japonesa en castellano, que lo publicaba en una antología de haijines japoneses contemporáneos. Sí, contestó César Bianchi a mi pregunta de mirada muda e interrogadora; “Conocemos muy poco de haiku japonés y menos de haiku en castellano. Los humanos debemos corregir muchos errores y ese es uno pequeño y de gran levedad” y regresamos al encuentro en que conocí además a
Sandra, una de mis haijines preferidas en este portal.
De los poemas de César Bianchi en Los haiku del Viejo Libo, uno que a mi parecer nos muestra la profundidad de su conciencia camescópica, amante de la naturaleza, del humano indagador y libre; “tan recubierto / que duda si es farol / o enredadera” y un segundo que se reclama como haiku urbano para ratificar las cualidades que atribuimos a Bianchi: “manos minera / se ha convertido en piedra / mi llanto seco”.
Y si hoy en
www.paseos.net hablamos del haiku en castellano, del aporte o desarrollo del "estilo japonés” o de los haikus del Viejo Libo seudónimo de César Bianchi, no podemos dejar de saludar el trabajo de publicaciones en Argentina que nos dejan libros de los haijines;
Ángela Molina Alonso, Haiku, colección Haiku Por argentinos de la Editorial Dunken, Capital Federal, Argentina, 2006.
Lía Miersch, Haiku, Buenos Aires, Argentina, Editorial Dunken, 2004.
Marta Rotonda, La vida en haiku, Editorial generación dos mil gente de arte, Buenos Aires, Argentina, 2005.
Rolando L. Paciente, El enigma del viento, Ediciones del Ángel, Cañuelas, Argentina, 2002. Las no pocas antologías y selecciones de haijines que auspició y apoyará el
instituto Tozai, Fundación Internacional Tozai de Argentina. Y en especial, un libro que la haijin
Sandra nos presentara este año en
www.paseos.net ; El libro del haiku, Selección, Traducción y estudio crítico de
Alberto Silva, colaboración de Seko Ota, Masuku Kubo y Tamiko Nakamura, Edición bajo la luna, Edición castellano, kanji y romaji, Buenos Aires, República Argentina, 2005.
Ahora en Santiago, me despido con el reconocimiento que merece la labor que haijines y amantes del estilo japonés, desarrollan en ese trabajador rincón de América.
Alfredo Lavergne
PS: Doy gracias a GIO por incentivarme a escribir estas letras y le pago con sacarlo de su admiración para con el haijin japonés contemporáneo Viejo Libo.
