la rueda de la vida

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miraalsur
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la rueda de la vida

Mensaje por miraalsur »

¿Puedo? es un tanka o un waka... o al menos eso intenté hacer..



Estás arriba.
La rueda de la vida,
hoy te sonríe.
¿Te puedes ver mañana
aplastado en su giro?

cariños Isabel
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josej
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Mensaje por josej »

Hola miraalsur. !!Esto de la poesía japonesa es un no parar!! Me despertó la curiosidad tu pregunta y yo, la verdad, no me atrevo a darte una respuesta precisa. hasta donde he podido saber, originariamente el waka tenía dos vertientes: el chôka y el tanka. El chôka desapareció de forma temprana, mientras que el tanka ha permanecido hasta nuestros días. O sea, según esto, un tanka es un waka... Y un chôka también. Quizás otro "forero" más versado, pueda ampliar o corregir esta información. En cualquier caso, tu composición poética, sea cual fuere, me parece tan redonda como la propia rueda que la define.

Saludos de josej.
Bar...

Mensaje por Bar... »

Saludos Miraalsur:

Comparto lo que dice nuestro amigo josej, punto por punto así como lo de la redondez de tu tanka.

Para que tus dudas dejen de ser tales, yo te recomiendo el libro de Takuboku ("árbol susurrante", que fue el seudónimo literario de Sin-ichi Isikaua, poeta y novelista muerto en Tokio en 1912, a los veintiséis años de edad. Un fenómeno semejante a nuestro Rimbaud francés, pero en japonés) para que te dieses cuenta de cómo son los tanka contemporáneos y que por fín te dedicases a ellos con absoluta libertad. Su título es Un puñado de arena, traducido al español por Antonio cabezas García, en HIPERION.

Una pequeña muestra:

"Encendí una cerilla,
y por los tres palmos
que dio de luz,
volando cruzó
un bichito blanco"



"Como quien se enfrenta
a un grande misterio
puse la mano
en la frentecita
de mi hijo muerto."



"A mí me llamaban
"el niño prodigio".
Volví a mi pueblo,
y me eché a llorar
de aquel vaticinio."


Saludos de Barlo
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miraalsur
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Mensaje por miraalsur »

Hola josej y barlo buscaré ese libro, pues hay muchas veces, las más, que en un haiku no logro condensar lo que quiero transmitir y el tanka me brinda más posibilidades.

Cariños Isabel
Enrique
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Mensaje por Enrique »

Estoy con vosotros, supongo que poco a poco nos iremos haciendo a los términos, pero de momento es como levantar una piedra y aparecer otro sinónimo de haiku o tanka o waka... de todas maneras te atrapan.
Y tu Isabel le has cogido muy bien el pulso a los tankas, me gusta tu forma de desarrollarlos. Interesante el libro ese Barlo.

Saludos. Enrique.
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Barlo
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Mensaje por Barlo »

"EL TANKA Y EL HAIKU

Como la mayoría de palabras japonesas acaban en vocal, la poesía rimada resultaría muy pobre. Los poemas en japonés, en efecto, no riman, pero otro recurso, la alternancia de pentasílabos y heptasílabos, crea un ritmo peculiar, que los singulariza.
Casi todos los tankas contienen dos imágenes poéticas. La primera se inspira en la naturaleza; la segunda, que puede preceder, seguir o fundirse con la primera, es una especie de complemento meditativo de esta. El tanka produce un cierto efecto onírico, al presentar imágenes de la realidad sin ese perfil nítido de "realismo" que sí tienen el dibujo o la fotografía, como si provinieran directamente de la psique de alguien que está soñando. Se puede comparar al poeta de tanka con alguien que sostiene dos espejos: uno que refleja una escena de la naturaleza y otro que lo refleja a él sosteniendo el primero. El haiku no es simplemente un tanka condensado: las 14 sílabas de que este se ha desprendido, por decirlo así, para producir el haiku son en realidad el espejo que refleja al poeta. El haiku lo rompió y dejó en sus manos sólo el que refleja la naturaleza.
Para constatar la diferencia entre ambas formas poéticas, veamos este tanka escrito por Ki-no-Tsurayuki (870-945), un noble de la corte, y uno de los eruditos que compiló el Kokinshu:

El viento que pasa
por la umbría arboleda
hace más grávida
mi túnica con
el olor a flores.

A primera vista, el poema ofrece tan sólo una imagen de la naturaleza, pero se extiende en ella más que un haiku. Indica dónde se encuentra el hablante ("la umbría arboleda") y cómo impregna su ropa el olor a flores (literalmente, siempre que sopla el viento). La interrelación de estos elementos crea un enunciado relativamente complejo que no alcanza a comprenderse por entero sin un esfuerzo intelectivo. Si se le pidiera a un haikuista, setecientos años más tarde, que convirtiese este tanka en un haiku, probablemente conservaría la sorprendente imagen del olor que pesa en la ropa y restringiría el poema a una imagen de la primavera como esta:

Mi túnica
pesa
con el olor a flores.

Podemos aplicar idéntico principio al siguiente tanka, escrito por Fujiwara-no-Yoshitsune (1169-1206), al que antepuso el título "Un animal, Símbolo del Amor".

Estos días
mis más profundos pensamientos recuerdan
un ocaso de otoño
en que el bramido del ciervo
resuena por los campos.

Un poeta de haiku probablemente habría eliminado el contemplativo inicio y se habría ceñido a la segunda mitad del texto original (los dos últimos versos):

Ocaso de otoño:
el bramido del ciervo
resuena por los campos.

Cerramos este apartado con un poema escrito por la esposa de un emperador, Eifuku Mon'in (1271-1342), que se hizo monja a los 44 años y dedicó su vida a la poesía:

Así, cayó la noche.
También ayer
se puso el sol
tras las cumbres de las montañas
y sonaron las campanas.

Si suprimimos el filosófico arranque (los dos primeros versos), nos queda la misma imagen poética en forma de haiku:

Se pone el sol
tras las cumbres de las montañas
y suenan las campanas.



POEMAS JAPONESES A LA MUERTE. ESCRITOS POR MONJES ZEN Y POETAS DE HAIKU EN EL UMBRAL DE LA MUERTE. Antologados, Prologados y comentados por Yoel Hoffmann. Traducción de Eduardo Moga
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