Doblo la esquina
el perro ya no ladra
junto a la verja
al doblar la esquina
al doblar la esquina
el rio siempre es azul
A veces los hechos mas simples y cotidianos, forman parte de nosotros y no podemos "soportar" su ausencia. En este caso, aún siendo algo desagradable, el ladrido de un perro ajeno, se echa en falta. Nos sentíamos más cómodos antes, con su presencia, daba cierta normalidad y seguridad a nuestra vida y ahora, por vete a saber que circunstancias, se ha roto. Tendremos que adaptarnos nuevamente a esta situación, aceptar lo efímero de todo cuanto nos rodea y seguir adelante. Me gusta el haiku, compañero javinchi y creo, desde mi modo de ver, que estás en el camino o en el Paseo, como mejor te parezca.

Salud

