Me gusta.
En mis días de maestro rural, cada semana pasaba frente a un paraje donde sólo había una pequeña encina, sin otro árbol o arbusto a cientos de metros a la redonda. La vi a la luz y la sombra de muchas estaciones y desde entonces es una imagen que siempre recuerdo.
He querido escribir un haiku de esto y hasta la fecha.
Creo que el tuyo lo presenta con gran exactiyud y vaya si lo sé
Saludos Isa.