Aquí me tenéis en mi segunda escapada estas vacaciones al cybercafé de turno. Os dejo un pequeño haibun sobre la puesta de sol en un lugar de Menorca llamado Pont d´en Gil. Las palabras no hacen justicia al espectáculo, pero en fin, uno hace lo que puede
PONT D´EN GIL
Abandonamos Maó y nos dirigimos hacia el Pont d´en Gil. Es éste un lugar privilegiado para contemplar la puesta de sol. Cada dia se reúnen aquí decenas de personas para admirar un cielo que parece arder en llamas. Hoy somos nosotros los que asistimos al espectáculo. El sol comienza a ponerse, se inicia el ocaso, y el cielo se tiñe de rojos, púrpuras y amarillos. El mar se oscurece, haciendo que la espuma de las olas resalte, más blanca que nunca, en la oscuridad creciente. Como en una gigantesca paleta, se mezclan los colores, se derraman por las aguas hasta fundirse en un negro azulado, que con leves pinceladas blancas, llega desde el horizonte hasta nosotros. Todo el mundo calla. El silencio se ha adueñado del ambiente. Sólo alguna ahogada exclamación de admiración rompe ocasionalmente la calma del momento. Todos sabemos que las palabras están de más. Que ahora es el mar el que debe hablar. El mar y ese cielo cada vez más rojo, casi grana, cada vez más bello, que nos hace sentir parte de alguna cosa más grande que nosotros. Algo que nos contiene y nos supera. Decido seguir el ejemplo de los demás. Yo también callo dando por acabadas mis notas aquí. Dejo el cuaderno y disfruto en silencio de los últimos instantes de una puesta de sol única e irrepetible.
Cuanta belleza,
la de este sol hundiéndose
en la oscura mar!
Un saludo a todos.
Espero poder compartir más momentos de estos con vosotros a la vuelta de las vacaciones.
