Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Colaboraciones del profesor Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, profesor jubilado de Filología Hispánica de la Universidad de Sevilla, autor del famoso libro "El haiku japonés" (Ed. Hiperión).

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Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor grego » 23 May 2017, 15:20

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LA RELIGIOSIDAD DEL HAIKU EN LOS SIGLOS XVI Y XVII


Abordar el tema de la religiosidad en el haiku me lleva a definir en lo posible qué entendemos por "religiosidad". Obviamente, es un sustantivo abstracto que procede de "religión", palabra que viene a su vez de "RELIGIO", y ésta última muy probablemente de "RELIGARE" 'volver a atar lo que se había desatado'. En la interpretación cristiana, tal concepto remite a la emblemática escena del pecado original en el paraíso, con la consiguiente ruptura entre la humanidad y Dios, relación que luego se ha de restaurar en la vida y sacrificio de Cristo. Como nos resulta fácil de imaginar, nada de esto tiene que ver con el haiku, empezando por el dualismo ahí implicado entre Dios y la humanidad.

El sentido religioso del haiku es más de integración: integración de la vida de cada persona con la naturaleza circundante, dotada ésta última a su vez de vida. Por ello sería más exacto hablar de "sacralidad" que de religiosidad.

En nuestro ámbito, una persona sin creencias religiosas puede decir espontáneamente: "Para mí los fines de semana son sagrados", significando que éstos son para su solaz y descanso. Pero nadie -ni un creyente, pienso- diría: "Para mí los fines de semana son religiosos". Resulta obvio, pues, que "sacralidad" es un concepto más amplio y abarcador en el uso del lenguaje que "religiosidad".

El concepto de "naturaleza" también merece un comentario. Para nosotros, "naturaleza" es eminentemente ese campo, esa playa, ese parque..., adonde vamos a disfrutar, hacer deporte quizá, llenarnos de oxígeno. Tal vez nos sentamos en una roca o en la arena, a fin de "contemplar" la naturaleza exterior. Para un oriental, "naturaleza" es también la persona misma que se solaza, que contempla, que se oxigena... Existe una especie de simbiosis viva -valga la redundancia- del ser humano con la naturaleza.

Sin que pretendamos asociar la espiritualidad del haiku con el Zen -rama contemplativa del Budismo -, voy a tomar un ejemplo de la meditación al modo occidental con la mal llamada "meditación Zen" (en realidad, "Zazen").

En la meditación occidental hay un tema de reflexión , tomado de alguna escena o pensamiento relevante para el sujeto que medita: puede ser un tema de la Biblia, o bien -en plan laico- un lema de algún filósofo o literato. Se deben evitar distracciones que alejen de ese hilo de pensamiento. En la "meditación Zen", el sujeto que entra en ella trata de hacer un vacío mental, para lograr un clima de paz -paz incluso de quietud somática- donde pueda sobrevenir el "satori" o iluminación, que no es fruto de un discurrir humano, sino pura intuición: intuición de ese "todo" que es la vida natural, donde cada cosa y cada cual está inmerso.

A modo de referencia rápida, añadiré que esto no es ajeno a la espiritualidad cristiana, ya que Pablo de Tarso, en su discurso en el Areópago de Atenas -según refieren los Hechos de los Apóstoles (17, 28)- dio este rápido apunte sobre Dios: "en él vivimos, y nos movemos y existimos." De un modo análogo se expresa Agustín de Hipona, dirigiéndose a Dios: "Te buscaba yo fuera de mí, y estabas dentro de mí. Tú eres más íntimo a mí que mi propia intimidad."

En todo caso, si advienen ideas o vivencias parásitas en la práctica del Zen, suele recomendarse a la persona que se concentre en su respiración; y si esto no basta, vaya contando cada unidad "inspiración-espiración" del 1 al 9, y de aquí volver al 0, 1, 2...

El aire tiene mucho que ver con la vida, y sin él moriríamos. Es un requisito de la vida que compartimos con muchos animales y plantas. Es un elemento necesario y natural de por sí, que nos hace comulgar con gran cantidad de seres. Existe dentro y fuera de nosotros.

Por cierto, y volviendo a una referencia cristiana, para facilitarnos el camino a un nivel superior de conocimiento, el Evangelio de Juan nos trae palabras muy pertinentes de Jesús, ante Nicodemo y ante la mujer samaritana respectivamente, donde se habla de Dios como "spiritus" o 'viento' ("pneuma", en griego). Ante Nicodemo más veladamente-"el viento (espíritu) sopla donde quiere"-, y ante la samaritana más abiertamente -"pneuma ho zeós" 'spiritus est Deus".

Del mismo modo que es imposible asir el viento, y un movimiento de la mano que lo intentara daría con un hueco, así tampoco puede nadie apresar a Dios o al absoluto o a la naturaleza, comoquiera que prefiramos formular esa gran presencia. El camino sugerido por el Zen parece ser crear un vacío interior para que una gran realidad venga a llenarlo, no por comprensión y razonamiento, sino si acaso por intuición. Y si ésta no llega, queda el clima de paz interior adquirido en el intento, para ir viendo las cosas a otra luz.

El haiku comparte muchas características con el antedicho ejercicio del Zen. Pensemos ante todo en el haiku como un fenómeno oral, que posteriormente se puede escribir como medio para recordarlo y transmitirlo. El haiku se pronuncia profiriendo palabras mediante el aire espirado en su tránsito por los órganos de fonación humanos. Son palabras muy sencillas las del haiku, desnudas en principio incluso de pretensiones literarias o líricas, cuya disposición sintáctica las revalorice para, conservando su sencillez, llevarnos al asombro de alguna intuición nueva sobre la vida natural, que es también la nuestra. Ese asombro o "aware" tiene mucho de espíritu infantil, que está estrenando vida a través de sus impresiones.

A propósito de lo dicho, Bashoo nos ha dejado varias frases, ya famosas, en medio de lo que hoy podemos llamar "su poética". De entre ellas, citamos:

Sobre ensayar las palabras del haiku pronunciándolas interiormente para sopesar su sonoridad antes de escribirlas, dijo:
"Dale mil vueltas (a tu verso) con la punta de la lengua."

Sobre la índole usual de las palabras del haiku:
"En la poesía del haiku se emplean palabras de uso corriente."

Sobre el espíritu infantil del haiku, propenso al asombro:
"Pon a un niño de un metro de altura a escribir haiku."
Podemos citar a este respecto el curioso haiku -en español- de una niña pequeña:

Tengo un gatito,
persigue una pelota;
nunca la alcanza.

Aunque el conocimiento del Budismo en Japón es bastante temprano, se estima que el Budismo Zen, de raíz también Taoísta, fue introducido hacia el siglo XII, gracias al monje Eisai por lo que respecta a la escuela Rinzai, y un siglo más tarde gracias al monje Dogen en cuanto a la escuela Soto. Teniendo en cuenta que la Antología medieval "Manyooshuu" data del año 759, resulta ser más claro el influjo del Manyooshuu sobre el haiku que el influjo del Zen. Es oportuno citar aquí la opinión de Bashoo al respecto:
"El haikai es el corazón del Manyooshuu".

El maestro usa la palabra "haikai", que es la que en su tiempo correspondía a nuestro "haiku". Ni que decir tiene, que tal tipo de poema suele tener como tema la naturaleza en sentido amplio, y en sus variadas manifestaciones. La sacralidad de la naturaleza queda ahí obviamente realzada. Otra de las enseñanzas de Bashoo sobre el haiku es esta recomendación suya al haijin o poeta de haiku:
"Sigue a la naturaleza, y vuelve a la naturaleza."

Los haikus que voy a citar y comentar los leeré en japonés y en traducciones mías, salvo cuando indique al final de algún haiku: "Trad A.Cb". Esto quiere decir: Traducción de Antonio Cabezas.

El haiku en el siglo XVI japonés representa una época de albores del arte. En el siglo XVII aparecen las escuelas, y sobre todo la figura de Bashoo y las de sus discípulos más inmediatos. .

En el siglo XVI podemos considerar las creaciones de Sookan (1465-1553) y Moritake (1472-1549), representando la línea que un siglo después será el punto de partida de Bashoo: un haiku ágil y ocurrente, muestra de un lenguaje muy cotidiano, incluso para temas que en principio nos parecerían dignos de mayor reverencia; como este ruego casi infantil de Sookan, dirigido al mismo Buda:

(1) samuku to mo / hi ni na atari so / yukibotoke

Aunque haga frío,
no te arrimes al fuego,
Buda de nieve. .……………………………………………..... Trad A.Cb

Tal vez la chiquillería del lugar hizo un muñeco de nieve dándole apariencia de Buda. El poeta entra en ese juego, y su recitación es muy coherente: lo es con la niñez de espíritu, y con usar una amigable confianza hablándole al mismo Buda, para salvarlo de derretirse.

Moritake, a propósito de un tema tan obvio como el olor de las flores primaverales, nos trae la perspectiva del haijin o sujeto que se expresa en haiku, como elemento también de la naturaleza:

(2) hana yori mo / hana ni arikeru / nioi kana

No ya en las flores,
más bien en tu nariz
está el aroma.

El tema es el aroma de los "sakura" o cerezos florecidos. Emiten efluvios de un olor perfumado, el cual se verifica en nuestra nariz. Es una llamada a participar en la armonía del universo, integrando en ella a la persona. El poeta juega con la homofonía de "hana" para dos palabras distintas: 'nariz' y 'flor de cerezo', aunque se escriben con distintos ideogramas.

Teitoku (1570-1673), con su vida abrazando dos siglos -XVI y XVII- fue el contrapunto más académico y tradicional a los dos haijines anteriores. Presidía la escuela Teimon en tiempos ya de Bashoo, escuela que era antagonista de la Danrin -la cual seguía la tradición de Sookan y Moritake, y era donde se hallaba aprendiendo el aún joven Bashoo-.

A Teitoku le debemos un interesante haiku, donde el "kigo" se ofrece por cuadruplicado. Puede interpretarse como un homenaje a Soogi (1421-1502), poeta de renga o versos encadenados, quien ya insistía mucho en el "kigo":

(3) setsugekka / ichido ni misuru / uzuki kana

Nieve, luna, flores:
a la vez nos las muestra
el "uzuki".

El "uzuki" o "utsugi" (Deutzia scabra) es un arbusto que florece en el mes del Conejo (Julio). Sus flores a la luz de la luna tienen cierta apariencia de nieve, uniéndose así en este haiku cuatro elementos "kigo": la nieve (invierno), las flores (primavera), el propio "uzuki" (verano) y la luna (otoño). Mejor peregrinaje por la naturaleza que este itinerario recorriendo sus estaciones, diríamos que no cabe ni imaginarlo.

En el siglo XVII, aparte del mencionado Teitoku, vamos a encontrar ante todo a Sooin (1604-1682), cabeza de la escuela Danrin , y maestro en ella de Bashoo. Una muestra de su humor puede dárnosla el siguiente haiku:

(4) nagamu tote / hana ni mo itashi / kubi no hone

De mirar flores,
ya me acaban doliendo
las cervicales.

El haikai no sería completamente humano si dejara en la sombra la travesura de alguna nota jocosa. De tanto contemplar las excelsas y aromáticas flores, podemos volver a casa con dolor de cuello. También eso es observación y sorpresa.

Tras Sooin encontramos poetas que R.H: Blyth califica como "pre-Bashoo", o precursores de la maestría de Bashoo: entre ellos, Takamasa (también de la escuela Danrin), Saikaku, Rooten, Raizan y Gonsui. Citaré, como representativo entre todos ellos, un haiku de Saikaku (1647-1693):

(5) kareno kana / tsubana no toki no / onnagushi

Por el erial,
de cuando los carrizos...,
¡un peine de mujer!

El gran novelista y poeta Saikaku no se desdeña de enunciar su descubrimiento. En primavera, jóvenes japoneses se reunían donde florece el carrizo para degustar sus flores ingiriéndolas, aún metidas en sus respectivas vainas. Alguna chica dejaría caer por descuido un peinecillo. El poeta lo ha encontrado. No es un tesoro, pero casi lo es.

Llegamos a Bashoo (1644-1694), el incomparable maestro, considerado el mejor y más representativo poeta de Japón. Citaré un haiku suyo que me retrotrae a lo anteriormente explicado sobre la sacralidad del aire que entra en nuestros pulmones:

(6) nozarashi wo / kokoro ni kaze no / shimu mi kana

A la intemperie,
se va infiltrando el viento
hasta mi alma. .……………………………………………..... Trad A.Cb

Me remito a lo dicho más atrás sobre el aire, y así el haiku se comenta solo.

Otros poetas de este siglo XVII (aunque algunos vivieron también en el XVIII) son: Onitsura (1660-1738), Ryuuho (?-1744), Isshuu (1606?-1680), Teishitsu (1609?-1673), Kigin (¿-?) -que fue maestro de haikai de Bashoo-, y Saimu (¿-?) -alumno de Teitoku en su escuela Tenmon-. Citaré como muestra un haiku que me resulta entrañable de Onitsura:

(7) me wa yoko ni / hana wa tate ni / haru no hana

Ojos horizontales,
nariz vertical, y...,
en primavera, flores.

Veo ahí un homenaje a los ojos rasgados de los japoneses, y al armónico juego que éstos suelen hacer con una nariz no muy pronunciada. Todo ello, rememorado junto a la belleza del "sakura" primaveral, nos hace pensar en una especie de "karma" cósmico, que se hace ley cada año en la primavera japonesa.

Completaré mi reseña panorámica con dos discípulos de Bashoo, como Kyorai (1651-1704) -representando a los discípulos más cercanos llamados "los diez filósofos"- y Bonchoo (?-1714).
El haiku de Kyorai reza así:

(8) furusato mo / ima wa karine ya / wataridori

Es ya mi aldea
un sueño en un viaje;
ave de paso. .……………………………………………..... ..Trad A.Cb

Para quien mucho peregrina, cualquier lugar es su casa, y la tierra natal es un lugar entre otros. El peregrino resulta ser un ave de paso, aunque -eso sí- marcha dejándonos grandes recuerdos.

De Bonchoo, y como final, citaré el siguiente haiku:

(9) mi hitotsu wo / sato ni kinaku ka / misosazai

Ese abadejo,
¿vino al pueblo a cantarme,
al verme solo?

Bonchoo iba peregrinando y paró en una aldea. Un abadejo o reyezuelo batió alas hacia él para cantarle. ¿Acaso lo vio solo? ¿No se encontraría también sola esa avecilla?

* * *


Hemos contemplado muy panorámicamente el haiku de dos siglos japoneses en los albores de este arte. Uno de ellos es el XVII, inmenso por la figura de Bashoo. Hemos atisbado -creo- lo que es ponerse en comunión con la naturaleza, y disfrutar de una suerte de hermandad universal, apreciando la sacralidad de la vida y de la palabra.

El siglo XVIII fue también un gran siglo para el haiku. Pero esa es otra historia, para ser debidamente contada en otra ocasión oportuna.

Muchas gracias.

Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala
Universidad de Sevilla


Esta comunicación fue presentada el martes 16 de Mayo de 2017 en el Congreso titulado: Cultural "symbiosis". International Research Consortium: Humanities, Ideas and Power in Motion (16-18 de Mayo). Dicho Congreso fue organizado por la Universidad de Montreal (Canadá) en colaboración con otras universidades canadienses y españolas, y tuvo su sede en la Universidad de Sevilla (Facultades de Geografía e Historia y de Filología), y en la Universidad Pablo Olavide de Sevilla.
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Gorka Arellano » 24 May 2017, 15:12

Gracias, profesor.

Una auténtica delicia leer este artículo :chino

Un abrazo :-)
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor hadaverde » 24 May 2017, 22:39

Estimado Fernando, mil gracias por compartir este artículo tan interesante. Es un auténtico privilegio disfrutar de sus conocimientos y su forma tan amena y didáctica de transmitirlos.

Un abrazo.

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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Tarsis » 25 May 2017, 09:42

Mi agradecimeinto a hadaverde y a Gorka por sus cariñosos comentarios que, aun no mereciéndolos del todo, me resultan muy gratificantes. También doy gracias aquí a otros/-as posibles lectores/-as por haberse aplicado a leer mi trabajo. Un abrazo a todos/-as, y que continúe el interés por el haiku, del que tanto podemos aprender siempre. Fernando

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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Uli Bidean » 25 May 2017, 12:55

Sumamente interesante. Y muy didáctico para tod@s aquell@s a quienes en su día nos "picó" el gusanillo del haiku y nos echamos a caminar -no pocas veces a trompicones- por ese camino.

Gracias. Un cordial saludo
:chino :bien
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor marga » 25 May 2017, 22:18

Muchas gracias.
:chino
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor marga » 25 May 2017, 22:33

A la vuelta de Dogen de China , la gente le pregunta ¿Qué traes de China? ¿Cuál es el secreto del budismo allí?
Dogen responde: “Los ojos horizontales, la nariz vertical”
_/\_
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Manuel » 26 May 2017, 23:02

Gracias por seguir acompañando estos paseos, amigo y compañero Fernando.
Salud

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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Tarsis » 29 May 2017, 12:00

Agradezco mucho a Bidean, Marga y Manuel sus notas de lectura que por este medio me hacen llegar. Muy especialmente agradezco a Marga esas bellas citas, tan sabrosas. Que el "gusanillo" del haiku, como dice Bidean, nos mantenga despiertos para captar y cantar la belleza. Un abrazo de Fernando

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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Hikari » 06 Jun 2017, 10:20

Muchas gracias Fernando, por compartir sus conocimientos y transmitirlos de manera tan amena, ha sido un placer leerlo.
Un abrazo! :chino
Nada que me pertenezca. Sólo la paz del corazón y el frescor del aire.
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor PESPIR » 08 Jun 2017, 21:32

Realmente profesor un placer leer su artículo y descubrir cuanto me falta andar en este maravilloso camin del haiku.
GRACIAS infinitas. Muy didáctico y claro. thanks

Buena Jornada
PAZ y ARMONIA :D

Tarsis
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Re: Mayo 2017. Artículo de Fernando Rodríguez-Izquierdo

Mensajepor Tarsis » 10 Jun 2017, 17:22

Gracias, Pespir. Camino por recorrer nos queda a todos, incluso a mí que friso -como diría Cervantes-los ochenta años. Es bonito avanzar disfrutando de camino. Un abrazo de Fernando


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