Un dia en la playa

Espacio para dejar tus haibun.
Avatar de Usuario
Abril
paseante iniciad@
paseante iniciad@
Mensajes: 169
Registrado: 06 Oct 2010, 10:30

Un dia en la playa

Mensaje por Abril » 13 Nov 2010, 02:10

A primera hora de la mañana, Irene, baja con brío los cinco pisos del ático donde vive.
Respira el aire marino mientras camina por la riera asfaltada.
Sus pasos resuenan en medio del silencio que son de madrugada.
Siete campanadas espatan a las palomas que reposan en el tejado de la iglesia.
Irene las ve volar mientras piensa: ¡qué bella és la vida!

La playa limpia y desierta como campos de labranza -son las huellas de la máquina barredora.
La arena, aun fria, cruje bajo sus pies descalzos que se dirigen en diagonal hacía la orilla.
A su derecha -junto a las rocas- un grupo de gaviotas la ven llegar y se repligan silenciosas
sobre la arena húmeda. Sus perfiles la miran recelosas. Irene siente cierto temor ante la
frialdad de aquellos ojos azules. Decide guardar distancias y coloca su toalla verde cerca de la orilla.

El viento sopla fuerte y aún no ha salido el sol.
El mar se presenta como a ella le gusta: con olas de alzada que la izarán hasta su cresta y luego la bajada...

Baño de espuma
sutil cosquilleo
bajo la ola


Se adentra en el mar hasta las bollas amarillas. El agua fria la fortalece y anima. Su respiración
acompasada la sumerge en un estado de bienestar y siente la unidad de su espíritu hecho agua.

No és el cansacio lo que la hace volver. Un centenar de gaviotas planean sobre su cabeza, con no,
muy buenas intenciones a juzgar por el griterio estridente que la hace extremecer y nadar todo
lo rápido que las olas le dejan. El pánico la ahogaba y tragó mas agua de la debida haciéndola toser.

Por fin, una ola enorme la atrapó en su remolino de espuma y arena, y la arrojó como una piltrafa
cerca de la orilla, pero aun tuvo que luchar y gatear contra la ola que en su regreso la succionaba
mar adentro.

Ya de pie, temblando por la fuerza ejercida, se quitó la maraña de pelo y arena que tapaban sus ojos,
y pudo ver a las gaviotas sonrosadas, volando hacia el sol naciente.

Responder