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Cumpleaños

Publicado: 04 Sep 2019, 17:27
por Hikari
Aunque está nublado el calor es sofocante y húmedo. Bordeando un mar tan gris como el cielo nos dirigimos al pequeño puerto de pescadores. Detrás de la lonja se encuentra el lugar que ha elegido para comer y celebrar su cumpleaños.
Prefiero darle el dinero a mi compañera antes que a alguien que no conozco -dijo hace unos días cuando reservó mesa para tres y encargó una paella-.
Antes de llegar comienza a llover. En una esquina, a resguardo del viento que suele soplar en la zona, se ve una terraza protegida por un toldo color azul marino con cinco o seis mesas. Es extraño en estas fechas de finales de verano encontrar un sitio tranquilo. Estamos encantados. Llega un profundo olor a mar y a tierra mojada.

Aparece su compañera del CET*, nos presentamos y ella prepara la mesa. Hablan como si se hubieran visto hace un momento. Sonrío al pensar que los dos pasan de convencionalismos.
Miro hacia arriba, la pared vertical del acantilado rocoso que se cierne sobre el mar y el puerto es impresionante.
Le tiemblan las manos al poner el mantel y los cubiertos. Cuando va a buscar la bebida, él aprovecha para decirme que es debido a los ataques de epilepsia. Poco después sale su hermano menor. Con paso inseguro mira fijamente la taza de café que tintinea hasta llegar a la mesa de al lado. Lo sirve y vuelve a salir con la fregona para recoger la mancha de café del suelo. Me doy cuenta que también tiene una discapacidad… El abuelo desde la puerta le sigue con la mirada.
La madre, cocinera y dueña del restaurante, tiene los ojos claros y cansados. Mientras hace el arroz nos ofrece unos mejillones al vapor y ensalada. Están deliciosos.
Cae la llovizna sobre el mar y los mejillones se deshacen en la boca. ¡¡Qué tranquilidad !!.
En lo más alto del enorme barranco se extiende una pineda. Las nubes y la lluvia desdibujan el contorno verde de los árboles.
De pronto me asalta el titulo de una novela que no he leído de Pío Baroja: La lucha por la vida.
Dos pescadores llegan con la captura que acaban de hacer. Traen en un cubo peces de roca. Uno de ellos entra a la cocina para que los preparen y vuelve junto a su compañero. Conversan sobre su oficio. Dicen que cada vez quedan menos barcas faenando.
El olor del mar se mezcla con el de la paella hecha con carne y mariscos.
Mientras va recogiendo la mesa su compañera nos explica la cantidad de gente que se tira desde el acantilado…miramos hacia allí sin decir nada. También comenta sus ganas de volver a trabajar en el CET. El mes de agosto se le ha hecho largo.

No deja de llover. El aire de tormenta refresca el ambiente.
A los pescadores les sirven los peces de roca que hace un rato estaban vivos.



Entre los pinos
la pita florecida.
Lluvia de verano




*CET: Centro Especial de Trabajo